Provenientes de un reino arruinado y arruinado muy al norte, los Guardianes de los Gritos han venido en busca de matar a la entidad monstruosa que creen que acecha en el corazón de Beastgrave.
Fue en Rivendel donde Frodo tomó la decisión de llevar el Anillo a Mordor y arrojarlo a los fuegos del Monte Doom, poniendo así fin a su poder para siempre.